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Es la aplicación de la mediación en el campo
educativo. La mediación es un procedimiento de resolución
de conflictos que consiste en la intervención de una
tercera parte, ajena e imparcial al conflicto, aceptada por
los disputantes y sin poder de decisión sobre los mismos,
con el objetivo de facilitar que las partes en litigio lleguen
por sí mismas a un acuerdo por medio del diálogo.
Es importante resaltar que en el proceso de la mediación
la relación pasa de ser binaria, entre las dos partes
en litigio, a ternaria, con la presencia del mediador/a. Éste,
como decimos, no tiene poder para imponer una solución
sino que son los litigantes los que preservan el control,
tanto del proceso como del resultado. Esta característica
es la que le otorga precisamente su carácter educativo,
ya que las partes mantienen su capacidad de actuación
y aprendizaje para llegar a un acuerdo. Por ello también
decimos que es un proceso activo, no sólo para el mediador/a,
sino también para los protagonistas del conflicto.
Es importante señalar que la intervención del
mediador/a debe ser aceptada por las partes. Las mediaciones
forzadas o impuestas tienen escasas probabilidades de ser
exitosas. Esta es una de las condiciones que todo mediador/a
debe reunir, el de ser aceptado por ambas partes.
Los objetivos fundamentales del mediador o mediadora son los
siguientes:
- Favorecer y estimular la comunicación entre las partes
en conflicto, proceso que suele llevar consigo el control
de las interacciones destructivas.
- Promover que ambas partes comprendan el conflicto de forma
global, y no solamente desde su perspectiva.
- Ayudar a que ambas partes analicen las causas del conflicto,
separando los intereses de los sentimientos.
- Favorecer la conversión de las diferencias en formas
creativas de resolución del conflicto.
- Cerrar, siempre que sea posible, las heridas emocionales
que puedan existir entre las partes en conflicto.
La mediación en el aula cuenta todavía con una
escasa tradición en nuestro país. El inicio
de su aplicación se encuentra en los años 70
en ciertas zonas de los EE UU como forma de resolver los conflictos
fundamentalmente entre el alumnado e impulsada desde programas
educativos noviolentos de los cuáqueros, habitualmente
en zonas y centros con violencia directa. Sin negar la validez
de, muchas de estas experiencias, presentan, no obstante,
un peligro por partida triple:
- En primer lugar porque se reduce la mediación a los
centros con violencia y/o ambientes marginados. Consideramos,
por el contrario, que la mediación debe aplicarse en
todo tipo de centros, en tanto en cuanto en todos existen
conflictos, si bien en la mayoría, y afortunadamente,
no se escoge la violencia como forma de resolverlos.
- En segundo lugar, el ámbito de aplicación
no debe ser únicamente entre el alumnado y mucho menos
con el alumnado "conflictivo" y/o violento. La mediación
es un procedimiento útil para todos los sectores de
la comunidad educativa.
- En tercer lugar, el ámbito de intervención
de la mediación se dirigía fundamentalmente
hacia los recreos o el comedor. En efecto, la mayor parte
de estas experiencias consistían en "formar"
a una serie de alumnos convenientemente identificados para
que interviniesen al detectar conflictos en esos espacios.
Sin embargo consideramos que la mediación puede y debe
aplicarse a todos los espacios y ámbitos de los centros
educativos.
Véase también: Conflicto, Cultura
para la paz, Educación, Educación en Valores,
Escuela instrumento de paz, Noviolencia.
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| Bibliografía:
FISAS, Viçenc (1998), Cultura de paz y gestión
de conflictos. Barcelona, Icaria.
ORÚS ANDREU, Ruth (1997), "La mediación
en conflictos". Papeles de Cuestiones Internacionales,
62, 181-190.
ORTEGA, Pedro y MÍNGUEZ, Ramón (2001),
Los valores en la educación. Barcelona, Ariel.
ANGUSTIAS MOLINA ALMAZÁN
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