| |
|
La versión impresa fue
elaborada por el Instituto de la Paz y los Conflictos de la
Universidad de Granada, bajo la dirección del Doctor
Mario López Martínez
En la mayoría de las propuestas de
los grandes teóricos y prácticos de la educación,
anteriores a la primera guerra mundial, sorprende no encontrar
desarrolladas las bases de una «pedagogía de
la paz» en una Europa que durante su historia ha sufrido
continuas guerras y que contó con intelectuales como
Erasmo, Franck, Bodin, Grotius, Comenio, Leibniz, Rousseau,
Herder, Fichte y, en particular, Kant (indicó las condiciones
necesarias para una paz perpetua) que con sus ideas invalidaron
las bases del fanatismo, de la «guerra de fe»
y profundizaron en las exigencias de una práctica real
de la tolerancia. Será pues al final del primer conflicto
bélico mundial cuando se toma conciencia de las gravísimas
consecuencias que la guerra tenía para la humanidad
y de la necesidad de que la educación se convirtiera
a un instrumento para la paz.
Es el movimiento pedagógico de la
escuela nueva -iniciado a finales del siglo XIX- el que asumirá
un doble objetivo reformador: responder a la problemática
escolar y su forma de abordarla; y encontrar las bases para
construir una nueva cultura y una ciencia de paz, como expresara
Montessori, para conformar un radical cambio de la escuela
y de la sociedad. Para muchos pensadores las causas de aquel
sangrante conflicto habían sido el resultado de las
ideas inculcadas en los jóvenes de cada país
durante décadas. La escuela como reflejo de la sociedad
y sensible a los problemas que en ésta se plantean
tendría que ser -aspiraban los pedagogos de la educación
nueva- un medio eficaz que asegurase una comprensión
mutua fraternal que solucionara de manera pacífica
las diferencias entre las naciones. En el pensamiento de León
Tolstoi, considerado por los historiadores de la educación
como claro precursor de la Escuela Nueva, encontramos la necesidad
de construir una ciencia que se ocupe de la educación
(pedagogía) fundada en una teoría que tiene
la libertad como único criterio, la experiencia como
método y el amor y la no-violencia como objetivos.
La pedagogía de la paz encuentra sus
primeros antecedentes precisamente en un periodo marcado por
dos guerras mundiales que acentuarán sobremanera esa
urgencia de dotar a la escuela de una nueva función
social y política, considerándose las reformas
emprendidas por los nuevos pedagogos la expresión de
un anhelo que se había materializado en una serie de
transformaciones sociales, económicas y políticas
originadas por el auge de la industrialización, el
nacimiento de la familia nuclear, el trasvase de la población
rural a las ciudades, el surgimiento del proletariado, la
institucionalización de la enseñanza y los progresos
en la psicología y biología, entre otros. La
educación nueva responderá a estas nuevas variables
sociales que exigían mayor democratización y
conquista por conseguir mayores cotas de libertad e igualdad
primero a través del esfuerzo y la acción individual
de pioneros que lamentaban profundamente las deficiencias
de la educación existente y sentían la necesidad
de un mundo más justo y más humano; y después,
a través de las grandes realizaciones prácticas
de Decroly, Montessori, Dewey, Claparède, Ferriére,
Freinet o Freire, entre otros, que intentaron establecer sistemas
educativos completos, fundamentados en técnicas y métodos
pedagógicos y en concepciones más elaboradas
de la persona y de las finalidades de la educación.
En la actualidad la educación para
la paz -concebida en su triple finalidad de informar, formar
y transformar- gracias a las aportaciones de los movimientos
ecopacifistas y feministas, los centros de investigación
para la paz, las organizaciones no gubernamentales y los organismos
internacionales como las Naciones Unidas o la UNESCO, constituye
un importante instrumento de construcción de esa ciencia
y Cultura de la Paz. La definición de educación
comprometida con el progreso social y confiada en las posibilidades
transformadoras de la escuela no es ajena a los retos que
la sociedad deberá superar en el actual milenio, sometida
de manera acelerada a numerosos cambios. Entre estos retos
se encuentra, sin lugar a dudas, la construcción de
la paz, anhelo (universalmente reconocido, actualmente, como
derecho humano) que ha sido expresado e ilustrado a lo largo
de la historia, en los documentos de más hondo contenido
de la cultura humana. Si bien ese deseo pudo surgir en un
mismo momento inspirado por la necesidad de acabar con los
desastres y con el imperio de la violencia, no ha alcanzado
hasta fechas muy recientes un consenso en cuanto a su definición
y realización práctica. La paz como aspiración
y necesidad humana significa no sólo una disminución
de todo tipo de violencia (directa, estructural o cultural),
sino condición indispensable para que los conflictos
puedan ser transformados creativamente y de forma no violenta.
La paz en su concepción positiva implica la construcción
de la justicia en las relaciones entre las sociedades y el
reconocimiento de la igualdad en dignidad de todos los pueblos
y todas las culturas. Y es también sinónimo
del respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales,
de la libre determinación de los pueblos del bienestar
y del desarrollo no sólo económico o social
sino fundamentalmente humano.
Una de las finalidades que los sistemas educativos
contemporáneos asignan a la educación -refrendada
en numerosos instrumentos internacionales y en las actuales
reformas educativas- es la formación de una ciudadanía
responsable en los valores de la paz, la solidaridad, la cooperación,
la tolerancia y el respeto de los derechos humanos y las libertades
fundamentales. Es decir, en los elementos básicos que
conforman la definición de Cultura de Paz acuñada
por Naciones Unidas. En este contexto podemos definir la pedagogía
de la paz como el conjunto de teorías y prácticas
educativas orientadas a la construcción de la paz a
través de un modelo concreto de educación considerada
como un proceso dirigido tanto a los individuos como a la
sociedad para que actúen, conforme a los principios
de la Cultura de Paz, respetando los derechos humanos, a favor
del desarrollo sostenido de los pueblos, la protección
y conservación del medio ambiente, la aspiración
y acción en pro del desarme, del desarrollo y seguridad
humana, el fortalecimiento de la convivencia social y la solución
no violenta de los conflictos.
La pedagogía de la paz se justifica
por su objetivo de construir la paz a través de la
educación. Y se sustenta por medio del desarrollo de
una normativa ética universal y jurídica que
consagra el derecho a la paz como un derecho inherente de
la persona, con los objetivos y estudios de la investigación
sobre la paz y con las innovaciones y corrientes pedagógicas
surgidas de las grandes guerras. Esta pedagogía es
una disciplina especial en el campo de las ciencias comparadas
que tiene como objeto el estudio de la educación para
la paz y todos sus componentes en los actuales sistemas educativos.
La finalidad inmediata de la pedagogía de la paz comprende
el estudio descriptivo (observa, analiza y compara los distintos
modelos de educación para la paz en el mundo) y el
estudio explicativo (investiga las razones y causas de los
fenómenos o hechos que la Educación para la
paz aborda para orientar teorías y prácticas
futuras). Esta pedagogía pone especial énfasis,
junto con los aspectos sociológicos de la educación
y las cuestiones de organización escolar, en los ideales
de la educación investigando las concepciones educativas
y las reformas aplicadas en relación con la paz y los
problemas mundiales en diferentes contextos y situaciones.
En la actualidad esta pedagogía está más
cerca de ser considerada una disciplina científica
que un método didáctico pues orienta hoy en
día las políticas educativas, se concreta en
innovaciones y reformas educativas, está respaldada
por una sólida fundamentación teórica
y se sostiene por una amplia y rica experiencia educativa.
Véase también:
Cultura de Paz, Educación en Derechos Humanos, Educación
para la paz, Escuela nueva, Paz perpetua.
|
|